miércoles, 1 de octubre de 2014


Estrés y cáncer
Os traigo un artículo muy interesante publicado por el  Dr. Paul J. Rosch, Presidente del  Instituto americano de Estrés y Profesor clínico de la Universidad de Medicina y  Psiquiatría de Nueva York.Ha sido traducido al castellano por la Dra Esther Ibáñez  www.teryon.com
La creencia de que el cáncer pueda estar relacionado de alguna manera con el estrés o las emociones angustiosas es tan antigua como la historia de la medicina documentada. 
Hace más de 2.000 años, en su disertación sobre los tumores, De Tumoribus, Galeno observó que las mujeres que eran melancólicas eran mucho más susceptibles al cáncer que otras mujeres, presumiblemente porque tenían demasiada bilis negra (Melas chole).
 Era difícil encontrar mucho escrito sobre el cáncer en la literatura médica inglesa hasta  1701, momento en el cual un médico británico, Gendron, destacó el efecto de los "desastres de la vida que producen angustia y tristeza" como causantes de cáncer. Ochenta años más tarde, Burrows atribuyó la enfermedad a "las pasiones inquietas de  la mente con la que el paciente se encuentra fuertemente afectado durante un largo periodo de tiempo."
Médicos de principios del siglo XIX como Nunn destacaron que factores emocionales influían en el crecimiento de los tumores de mama, y Stern señaló que el cáncer de cuello  uterino en las mujeres era más frecuente en las personas sensibles y frustradas. En el tratado de Walshe “La Naturaleza y el Tratamiento del Cáncer” se destaca la "influencia de  la miseria mental, reveses repentinos de fortuna y frecuentes ataques melancólicos en la  formación de material carcinomatoso. Hace cien años, Snow revisó más de 250 pacientes en el Hospital del Cáncer de Londres llegando a la conclusión de que" la pérdida de un pariente cercano fue un factor importante en el desarrollo de cáncer de mama y útero".
Concedo especial importancia a estas observaciones,  porque la práctica de la medicina hace cien o doscientos años era mucho más personalizada. Los médicos tuvieron que confiar más en su propia comprensión de la importancia de la historia clínica, el trasfondo emocional, y el estilo de vida del paciente, en contraste con el énfasis actual en los procedimientos de  laboratorio y de imagen de alta tecnología en los diagnósticos de los pacientes. Además, su  educación incluía la literatura, las humanidades y la filosofía, más que el acento actual  en la ciencia. Era mucho más probable que conociesen a la familia del paciente, sus relaciones  sociales y la influencia de otros factores ambientales psicosociales. También pasaban mucho más tiempo observando y hablando con los pacientes, y haciendo preguntas pertinentes acerca  de los detalles, lo que es imposible en el frenético ritmo de la práctica médica especializada  y relativamente superficial de hoy. Así, gracias a una formación mucho más completa, y  un enfoque más personalizado, bien podríamos esperar que hayan tenido una mayor sensibilidad  y apreciación de ciertos matices sutiles que podrían sugerir una posible relación entre el estrés emocional y el cáncer.
Durante el siglo XX, el interés se dirigió hacia agentes externos como causantes del cáncer. 
En la actualidad, una gran cantidad de sustancias cancerígenas en el aire que respiramos, los alimentos que ingerimos, o varios virus han sido incriminados. Todos estos enfoques implican algún asalto físico en nosotros desde el exterior, de acuerdo con la teoría de los  gérmenes de la enfermedad, lo cual es bastante comprensible. El descubrimiento de Pasteur de los microbios y los logros clínicos, y la prueba ofrecida por los postulados de Koch han confirmado las relaciones causales directas entre los microorganismos y las  enfermedades infecciosas. El éxito subsiguiente de diversas vacunas y los efectos de los antibióticos que podían salvar vidas parecía resolver las dudas. La gente se enferma porque algo les atacó desde el exterior. Se ha dirigido poca atención a la resistencia o susceptibilidad  a la enfermedad. Pocos cuestionaron por qué ciertos individuos expuestos al mismo bacilo de la tuberculosis, virus de la hepatitis, o carcinógenos, permanecieron sanos.
Sin embargo, durante las últimas décadas, numerosos estudios de investigación clínica y en  animales han seguido confirmando la importante influencia que las emociones estresantes  pueden ejercer en relación con el desarrollo y progresión de diversas enfermedades, y el crecimiento particularmente maligno. Algunas de las principales características de los  individuos propensos a enfermedades cancerosas parecen ser frecuentes sentimientos de desesperanza e impotencia, incapacidad para expresar ira o resentimiento, una autoestima baja y tristeza, o haber sufrido la pérdida de una relación emocional significativa. 
Everson et al. evaluaron la desesperanza en 2.500 hombres y encontró que seis años después fueron casi 3,5 veces mayor los casos de muertes por cáncer o enfermedades del  corazón en aquellas personas que habían obtenido resultados altos en la escala que medía el nivel de desesperanza. A propósito de esta discusión, me gustaría concentrarme en la observación de Snow sobre el significado de la pérdida de una relación emocional  importante como un precursor del cáncer.
Implícito en la teoría de Cannon de "lucha o huida", está la premisa de que nuestras respuesta s automáticas e involuntarias al estrés se han desarrollado progresivamente a lo largo del tiempo de evolución del hombre. Se postula que representan los cambios adaptativos que eran esenciales para la supervivencia de nuestros antepasados ​​cuando se enfrentaban a una amenaza para su vida física. La secreción de adrenalina y la estimulación del sistema nervioso simpático hace que las pupilas se dilaten para obtener mejor visión, la coagulación de la sangre se acelera para reducir la pérdida de laceraciones o hemorragia interna, la presión arterial y el ritmo cardíaco aumentan para incrementar el flujo de sangre al cerebro y facilitar la toma de decisiones, y los carbohidratos y grasas almacenados en el cuerpo se liberan para elevar el nivel de glucosa en sangre para obtener más energía.
 La circulación de la sangre disminuye en el sistema digestivo, ya que la digestión no es prioritaria y aumenta en los grandes músculos de las extremidades. Esto produce una mayor  tensión y fuerza en los brazos y las piernas para ayudar en la batalla cuerpo a cuerpo, o en la velocidad de locomoción lejos de un escenario de potencial peligro.
Sin embargo, la naturaleza del estrés para el hombre moderno no es un encuentro físico potencialmente letal, con un tigre de dientes de sable o una tribu guerrera cada pocos meses, sino más bien una gran cantidad de estrés emocional que a menudo se produce varias  veces al día. La tragedia es que éstos todavía suelen dar lugar a las mismas respuestas "lucha  o huida" que no son útiles a nuestro propósito. No es difícil entender cómo estas respuesta s inadecuadas al estrés pueden contribuir a "enfermedades de nuestra civilización", como  la hipertensión, diabetes, infartos, derrames cerebrales, úlceras pépticas, espasmos  musculares, etc… Muchas de nuestras respuestas al estrés no parecen tener ningún sentido en términos de proporcionar algún beneficio. Cuando se está muy asustado, algunas personas experimentan "piel de gallina", o la erección del vello de la parte posterior  del cuello, y ¿Para qué nos sirve esta respuesta? Sin embargo, la estimulación de esos mismos músculos erectores del vello es responsable de la espalda arqueada de un gato en estado  de defensa que le confiere una apariencia más feroz a su asaltante. También producen  el erizado de las púas del puercoespín, que proporciona un mecanismo de defensa muy eficaz. Por lo tanto, todas nuestras respuestas al estrés, sin duda, sirvieron para algo útil en algún momento durante el largo curso de la evolución humana.
Es igualmente evidente que a menudo reaccionamos exageradamente a estímulos con respuestas que son perjudiciales. Esto lo vemos en el desarrollo ocasional de queloides deformantes  durante la formación excesiva de cicatrices en la curación de heridas. Del mismo modo, el cáncer de labio se puede desarrollar en los fumadores de pipa de arcilla en el lugar del tejido dañado por el calor que está tratando de repararse a sí mismo. Hay otros casos  en que los cambios evolutivos adaptativos pueden acabar siendo perjudiciales. En el capítulo que escribí en 1958 en el que hablaba del concepto de Seyle de "Enfermedades  de Adaptación"  me referí a la teoría del "oportunismo" en el proceso evolutivo. Esto se refiere a la respuesta del organismo para cubrir una necesidad con cualquier medio disponible, incluso si esa respuesta puede en última instancia resultar perjudicial. 
El ejemplo citado en ese momento era la enorme variación en el desarrollo de diferentes  cuernos en veintitrés especies de antílopes africanos. Algunos cuernos son obviamente demasiado pequeños para ser eficaces, tales como los del Duiker, mientras que otros son  difíciles de manejar, como en el kudu. Como se observa esta tremenda variación, las marcadas  alteraciones en la configuración anatómica y efecto funcional no parecen tener ningún propósito adaptativo útil o racional, y son más bien un perjuicio. Si tuviera que volver a escribir ese artículo hoy, seleccionaría el desarrollo de tumores malignos en el hombre  como tal vez un ejemplo más dramático de "oportunismo" en el proceso evolutivo, por las  siguientes razones.

A medida que se desciende la escala filogenética, la incidencia de cáncer disminuye progresivamente, y está ausente en las formas primitivas de vida. Por el contrario, la capacidad del organismo para regenerar los tejidos lesionados o perdidos aumenta proporcionalmente. Organismos más simples, incluyendo algunos invertebrados, son capaces  de seccionar partes de su anatomía cuando están heridos. Obviamente, esta capacidad tendría un valor de supervivencia, sólo si el animal poseyera una habilidad igualmente notable para regenerar la parte perdida con restos de células disponibles. Por lo tanto,  a una estrella de mar le puede crecer un nuevo apéndice, y a una salamandra o tritón le puede crecer una nueva cola o una pierna si se la corta. Los seres humanos, sin embargo, no tienen tales poderes reparadores o regenerativos, excepto tal vez para el hígado y el bazo, que son de naturaleza similar a los órganos que se encuentran en las  formas inferiores de vida.

Creo que algunos tipos de cáncer pueden representar un vestigio de esta primitivo potencial  regenerativo. Cuando sufrimos una pérdida o lesión, se dispara un intento de responder con actividades de sustitución similares. Desafortunadamente, este nuevo crecimiento, o neoplasia, puede llegar a ser perjudicial en lugar de funcional.
 Los experimentos con productos químicos que pueden producir cáncer cuando se aplica a la  piel o se inyecta en animales de laboratorio y en humanos apoyan esta hipótesis. Cuando estos mismos carcinógenos se inyectan en la pata de una salamandra, no da lugar a cáncer,  pero sorprendentemente hay crecimiento de un nuevo miembro accesorio en ese lugar. 
Si se inyecta la misma sustancia carcinogénica en el cristalino del ojo, la salamandra  regenerará una nueva lente. Por lo tanto, un estímulo cancerígeno idéntico puede  producir ya sea la regeneración intencionada, o una malignidad fatal, dependiendo del  desarrollo evolutivo del organismo.

Dr. Paul J. Rosch, Presidente del Instituto americano de Estrés y Profesor clínico de la niversidad de Medicina y Psiquiatría de Nueva...

martes, 30 de septiembre de 2014


Embellece tu piel y cabello con Huevo


Embellece tu piel y cabello con HuevoEl huevo es una fuente de proteína muy común en nuestra dieta, y con frecuencia lo empleamos en numerosos platillos, es probable que no hubiésemos imaginado que el huevo tenía tantas propiedades aliadas de nuestra belleza.
La proteína del huevo es beneficiosa para la reparación de los tejidos, pero sus beneficios no terminan aquí, también son fuente de luteína, un compuesto que tiene la propiedad de mantener la piel hidratada y brindarle elasticidad, además, estas propiedades también resultan favorables para el cabello y las uñas. El consumo de huevo puede ayudarnos a mejorar el aspecto de nuestra piel y cabello.

Maneras de emplear el huevo para renovar tu piel

El huevo suele ser accesible sin embargo, debes tomar en cuenta que si se es alérgico, tampoco es recomendable utilizarlo en mascarillas.
La yema y la clara del huevo pueden tener una diferente aplicación. La clara del huevo ayuda a iluminar
 y tonificar la piel, mientras que las yemas de huevo son ricas en vitamina A.
Huevo para tonificar el rostro: Bate la clara de huevo hasta que se vuelva espumosa, aplica sobre el
 rostro evitando el contorno de los ojos, deja actuar durante 20 minutos y lava con agua tibia.
 Esta aplicación también puede ser útil para tratar casos leves de acné.
Huevo para las bolsas debajo de los ojos: Esta inflamación bajo los ojos suele darnos la apariencia de estar cansados o enfermos, pero el huevo puede ser un pequeño y útil secreto, para aprovecharlo,
 aplica con ayuda de un hisopo un capa fina de clara de huevo sobre las bolsas, evitando que la clara entre en el ojo, deja actuar por 10 minutos y lava con agua templada.

Mascarillas con huevo para la piel

Si utilizamos el huevo correctamente con ingrediente de mascarillas, podemos ayudar tanto a un cutis graso como la piel seca.
Para piel grasa: La clara de huevo es la parte que podemos aprovechar para este tipo de piel. Mezcla 3 cucharadas de harina de avena hasta formar una pasta. Aplícala en forma de mascarilla sobre la cara y cuello y deja actuar por alrededor de 15 minutos antes de lavar con agua templada.
Para piel seca: Se utiliza la yema de huevo que es rica en ácidos grasos y vitaminas. Mezcla una yema
 de huevo con una cucharadita de aceite de oliva y el zumo de un limón. Aplica la mezcla en tu rostro y 
cuello (puedes utilizar una brocha pequeña o un pincel de cerdas suaves), evita tocar el contorno del ojo y labios. Deja actuar por 15 minutos, y enjuaga con agua templada.
Para un cutis más suave: Utiliza el huevo completo, mezclándolo con unas gotas de aceite de oliva, una cucharada de miel de abeja natural y una cucharadita de agua de rosas, aplica sobre el rostro sin exceso, puedes ayudarte con un pincel o brocha suave, y deja actuar por 20 minutos, antes de enjuagar con agua templada, esta receta ayuda a suavizar la piel y a eliminar manchas.
Para aclarar el tono de la piel tras el bronceado: Mezcla un huevo con dos cucharadas de miel y 
revuelve bien, utiliza la mezcla para aplicar una fina capa  en las zonas que desees aclarar de la piel 
(puede incluir rostro) deja actuar por 10 minutos y enjuaga con agua templada.

Para el cabello

El huevo puede ser un ingrediente útil para mejorar el aspecto de nuestro cabello, sus compuestos lo hacen ideal para devolverle una apariencia saludable y suave.
Acondicionador con huevo: Si tu cabello luce seco, una mascarilla con huevo puede ser de gran ayuda, mezcla un huevo y yogurt natural en partes iguales, añade una cucharadita de aceite de oliva o aceite de almendras, y aplica la mezcla en tu cabello, distribuyéndola. Colócate una gorra de baño desechable y deja actuar por 30 a 45 minutos. Lava cómo normalmente lo haces, y enjuaga.
Para dar brillo y volumen: Bate un huevo con el zumo de un limón, y mezcla bien. Utiliza la mezcla en tu cabello, distribuyéndola. Deja actuar durante media hora y procede a lavarlo con champú como normalmente.
Para el cuero cabelludo graso: Si tiendes a tener el cabello brilloso y con grasa, es posible que tu cuero cabelludo sea graso, un truco para combatirlo, es utilizar una clara de huevo batida sobre tu cuero cabelludo, aplícalo por mechones y deja actuar por media hora. Luego retíralo con tu ducha normal (champú) y enjuaga con el zumo de un limón.
Para el cabello seco: Si tu cabello luce sin vida y opaco, puedes devolverle el brillo y recuperar su textura con huevo. Mezcla un huevo con una taza de leche baja en grasa, y revuelve bien. Aplica la mezcla sobre el cabello y cuero cabello, frotando suavemente, deja actuar durante media hora y lava con champú.

Advertencias.

Evita utilizar estas mascarillas si padeces de alergia al huevo o alguno de sus componentes.Ten en mente que el huevo puede tener un olor desagradable cuando comienza a secarse, si tu olfato es sensible, es probable que lo encuentres intolerable.
Por último si tienes el cabello decolorado o muy claro, la yema de huevo puede “mancharlo”, dándole una pigmentación ligeramente amarilla, dependiendo de la coloración de la yema, por lo que es recomendable considerar este hecho antes de optar por una de las mascarillas y recetas para el cabello.

http://saludnatural.biomanantial.com/embellece-tu-piel-y-cabello-con-huevo/



¿Sabias que… Determinadas zonas de la corteza cerebral están relacionadas con los sentidos del habla, de la vista, del oído, etc. pero ese no es el caso en relación con el olfato; no obstante se sabe que todo el cerebro es estimulado, si olemos algo.
Reacciona principalmente el hemisferio derecho, en cuanto olemos aromas “agradables” y sedantes (Rosa, Lavanda, Melissa) y el hemisferio izquierdo en cuando inhalamos algo que nos hace pensar(Jazmin, Limon, Romero). Por supuesto dependen estas reacciones también del agrado o desagrado que tenemos contra el aroma en cuestión, y se comprobó al respecto que el cerebro reacciona más fuerte con aromas que nos resultan agradables y más débil con olores que nos desagradan y eso es justamente la razón por la cual debemos tratar que los preparados aromaterapeuticas sean sensorialmente atractivas.
El conocido aroma terapeuta italiano Paolo ROVESTI trabajó mucho sobre el tema y pudo determinar que el estado de personas psíquica mente enfermas mejora mucho bajo influencia de justamente aromas “agradables”.
Se considera que especialmente los aromas fuertes, abrazantes como los de Rosa, Ylang-Ylang, etc. generan reacciones emocionales muy benéficas, y como estas emociones tienen a su vez una influencia directa sobre el estado hormonal de las personas, no cuesta mucho entender como de repente el simple inhalar de alguna fragancia aparentemente modesta, puede lograr en nosotros quizás hasta las más sorprendentes reacciones orgánicas
Buenos días, las imágenes valen más que mil palabras, que nuestra cara y nuestros actos reflejen la luz que llevamos dentro, hay que brillar, es nuestra meta por excelencia.

Feliz martes